jueves, 23 de abril de 2015

Reflexiones tras BOLONIA, descubriendo a "Mallko y papá"


Qué decir de Bolonia... El tiempo allí pasa lento y rápido a la vez, como toda aquella experiencia intensa e única que merezca la pena.

Hacía cuatro años que iba detrás de este viaje, muchas eran las expectativas y cosas a hacer y desde luego, la realidad que viví allí superó todo lo que me habían contado y lo que me había imaginado...si tuviera que describir esta experiencia en pocas palabras serían: INCREÍBLE, ASOMBROSO, IMPRESIONANTE, INTENSO...el paraíso para todo aquel que ame los álbumes ilustrados.

Un viaje de tal envergadura (cinco días estuve rondando por ahí) da para mucho que hacer, la Feria ocupó la mayor parte de él pero también viví momentos de absoluta felicidad visitando la ciudad, llena de estudiantes, bicicletas, arcos y tiendas de comida a cada esquina...compartiendo risas y confidencias con grandes amigos, cenando en un japonés donde la comida daba vueltas o en el conocidísimo restaurante Belfiore donde Luca atendía con gran esmero las mesas interminables de ilustradores españoles.

Paseando por las calles de Bolonia no pasaban desapercibidas las calles y plazas llenas de vida, de bullicio de gente, de flores, de puestos de verduras, de escaparates de colores y composiciones impresionantes, ya se tratara de una tienda de embutidos como de una de muebles de diseño... Sin duda, el italiano es esa persona serena, con un gusto innato por el diseño y los complementos de todo tipo, amable y que sabe vivir y disfrutar de lo que la vida le ofrece.
La Feria Internacional del álbum ilustrado no habría poder elegido mejor su sede.







De los cinco días que estuve, cuando llevaba tres, dos más me parecían una barbaridad...el cansancio y la sensación de "todo es lo mismo" me invadieron pero, una vez terminado el viaje, me di cuenta de que no hubo un solo minuto desaprovechado y vivido intensamente...pues lejos de lo que el cansancio te hace llegar a pensar TODO no es lo mismo.


En la feria me encontré con conferencias interesantísimas, exposiciones de originales a cual más impresionante y con el equivalente a una ciudad llena de álbumes, libros, ilustradores, escritores, editores, agentes de ilustración, agentes que venían a comprar derechos de álbumes para publicarlos en su país, imprentas chinas, librerías de todo el mundo y una zona ENORME (más grande que mi pueblo diría yo jaja) que no conseguí abarcar del todo, en donde cada stand representaba una editorial de un país.

No quería volverme loca de aquí para allá, yendo puntual a cada acto, conferencia, entrega de premios... Este viaje era para disfrutarlo, mi sueño se había cumplido ESTABA ALLÍ.



Así que lo saboreé...intensamente...y me dejé llevar, sin parar ni un segundo, acompañando a mis grandes amigos Yael Frankel, Cecilia Moreno, Rosa de Gabriel y Fernando Pérez, compañeros de risas interminables. 






A veces íbamos todos juntos, otras de dos a dos, otras preferíamos pasear a solas y en otras rodeados de muchos otros amigos ilustradores...y fue, de esta manera, como las cosas salieron mejor de lo que nunca hubiera imaginado.

Siendo parte de momentos como:

La cara de felicidad de Yael firmando sus primeros álbumes.




La alegría de Ceci esperando una de sus entrevistas.




El acompañar a Rosa para dar a conocer el álbum que ha realizado este año en el Máster de I con I.
Y el caminar con Fer por la feria intentando llegar a un lugar y no llegar nunca porque nos parábamos a hablar con todos los ilustradores que nos encontrábamos por el camino...eso no tiene precio.


Con Annalaura Cantone

Con Adolfo Serra


Otra de las grandes cosas que me pasaron fue conocer a ilustradores a los que admiro profundamente, como Yara Kono, Rebeca Dautremeer y Roger Olmos y entablar con ellos conversaciones sinceras (no de esas de "me encanta tu trabajo, gracias, hasta luego, ya nos veremos jaja)


Con Yara Kono

Los reencuentros fueron también parte de la Feria...¡qué grandes momentos! Aquellos reencuentros con ilustradores que hacía tanto que no veía pero, sobretodo, qué gran momento aquel en el que pude volver a hablar con Martin Salisbury, siempre tan atento y amable, mi ejemplo a seguir.

Como decía, en este viaje opté por disfrutar, de verdad, a lo grande, sin prisas, intensamente...y por eso el tiempo pasaba lento y rápido a la vez.

Quizá esta forma de vivir la Feria no sea la más común, pero pienso que sólo hay UNA PRIMERA VEZ, y que mi primera vez no podía ser de otra manera, dejar "ver a dónde me lleva todo esto"... Y me propuse encontrar, entre miles, un único álbum que me llamase la atención de tal forma que me sacudiera de arriba a abajo.

Y así nació una de las más grandes y profundas reflexiones que me ha proporcionado el mundo del álbum ilustrado: LA IMPORTANCIA DE CONTAR COSAS QUE TAMBIÉN ESTÁN AHÍ.

En la Feria vi todo tipo de álbumes ilustrados, algunos me llamaban la atención por su estética, otros por su color, por su diseño, por su composición, por la originalidad de sus personajes, por el juego que daba su historia, por la expresión de sus personajes, por cómo estaba contado, por la falta de texto y la fuerza narrativa de sus imágenes... Habían algunas editoriales de las que me hubiera llevado el catálogo entero a casa, de otras me impactaban tan solo uno o dos álbumes e incluso de algunas veía una linea que no encajaba en absoluto con mi gusto personal.

Iba mirando, buscando...hasta que asistí a una de las conferencias. Allí estaba reunido el jurado encargado de elegir las mejores ilustraciones recibidas este año, repasando y explicando qué requisitos les habían parecido más importantes e interesantes para elegir varios de los trabajos seleccionados. Una de ellos, Ulla Rhedin, acaparó mi atención por completo:

Hablaba sobre por qué habían elegido las ilustraciones de Mohammadi Narges (Iran), cómo éstas trataban un tema poco común en el álbum ilustrado, por su dureza y REALIDAD. Explicaban cómo ellos veían que el ilustrador debía entrar en un papel importante como contador de "historias reales, que suceden, que también están ahí...de ser sinceros con la realidad que nos rodea y plasmar estas cosas en álbumes ilustrados"

Aquellas ilustraciones mostraban el día a día de unos niños, huérfanos de guerra, sin padres y sobreviviendo a la guerra solos, jugando a la hora de dormir con armas de verdad.







De esta conferencia se me quedó grabada aquella palabra: REALIDAD. Y pocas horas después llegó a mis manos "Mallko y papá", escrito e ilustrado por Gusti.

En un pequeño momento de descanso, visitando el apartamento donde se alojaban mis amigas, me puse a ojear qué libros habían ido recopliando. Lo abrí, leí una página, miré la siguiente...tres más...y dije "ESTE, ESTE ES EL LIBRO QUE BUSCABA"...sólo que él me encontró a mí.



"Mallko y papá" no es un álbum cualquiera, sus ilustraciones son una belleza, lo que trasmite la expresión de los personajes es tan cercano como si los tuvieras ahí al lado...pero no lo elegí por eso, es que TODO el álbum me sacudió, en él los personajes se ven reales porque son reales y la historia es lo más cercano a LA SINCERIDAD que conozco.

Gusti trata en él el impacto que supuso el nacimiento de su segundo hijo, Mallko "A veces un hijo no sale como te imaginas", nos cuenta.





A través de ilustraciones espontáneas de momentos en los que él y su hijo viven juntos, de juegos,  aprendizajes, situaciones absurdas que se vuelven habituales y que son, por qué no decirlo, "lindas hasta morir", Gusti nos abre su corazón de la forma más sincera que nunca vi antes.







Muchas veces nos preguntamos cómo crear "una buena historia", de cómo llegar al lector a través de ella. No sólo refiriéndonos al texto, si no a la combinación de texto e imágenes o incluso a una historia sólo contada a través de ilustraciones.
Una de las mejores fórmulas que conozco es la de LA SINCERIDAD, haciendo que aquello que estamos creando salga de nuestra experiencia personal, ya sea la historia entera o pequeñas partes sencillas del álbum.

Cuando nuestro personaje somos en gran medida nosotros dotamos al álbum de una fuerza narrativa mucho más creíble y profunda. No hablo de que el personaje se parezca físicamente a nosotros, si no que "tenga cosas nuestras"...nuestra manera de pasear, por dónde, con quién hablar, de qué hablar, pequeñas manías o costumbres... De esa forma hacemos NUESTRA la historia, la mimamos...y eso termina por notarse.

"Mallko y papá" es el ejemplo llevado al extremo. Te sacude, te hace pensar, te hace reír y llorar y consigue hacernos ver que todos somos humanos, que todos queremos "lo mejor" pero que a veces "lo mejor" viene de una forma distinta a lo que esperábamos.



Siempre pensé que no existen oportunidades o vivencias buenas o malas, caminos buenos o malos...que todo depende de cómo queramos ver o aceptar lo que nos viene y que, en muchas ocasiones, de lo que parece en principio "malo" salen experiencias y resultados extraordinarios. La vida es una enseñanza continua y este libro te lo hace ver con una claridad que estremece.

GRACIAS Gusti por hacérmelo recordar de esta forma, tan entrañable.

"Mallko y papá" es un libro, a mi forma de ver, indispensable en cada casa, en cada biblioteca y en cada colegio, para niños, para adultos, para profesores y educadores en general...para leer en familia, para padres primerizos, para abuelos...

Un libro para todas las familias hecho por toda una familia:



Aprovecho para dar a conocer el maravilloso proyecto que Gusti, Ismael, Anna, Inge y Nel están llevando a cabo desde Barcelona: WINDOWN, en donde se reúnen junto a varios artistas para dar más visibilidad al colectivo "down" y a otras personas con capacidades varias a través del arte.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...